¿Sabías que NoSo significa Norte – Sur? Durante mucho tiempo, este icónico restaurante de W Santiago fue reconocido por su propuesta 100% ligada a la alta cocina y a las técnicas francesas. Pero hoy está viviendo una transformación hacia un concepto «cocinar con alma«.
No se trata de hacer la típica cocina tradicional chilena, sino de mirar nuestras materias primas y preguntarse: ¿qué podemos crear con esto? Es el equilibrio perfecto entre la identidad de nuestra tierra —donde la piedra, el cobre y los ingredientes locales son los verdaderos protagonistas— y una alta técnica de cocina internacional.
Los creadores detrás de los fuegos
En la cocina de W Santiago hay un movimiento fuerte y una dupla con muchísima sinergia.

Por un lado está Sneider Molina, quien acaba de asumir como Chef Ejecutivo de W Santiago. Sneider es colombiano y tiene una gran trayectoria dentro de la cadena Marriott en Latinoamérica, habiendo trabajado codo a codo con referentes de la gastronomía mundial como Jean-Georges Vongerichten, Jean Paul Bondoux y el reconocido chef peruano Diego Muñoz. De hecho, para él esto es un reencuentro muy especial, porque años atrás ya había formado parte del equipo de NoSo.
A su lado, liderando la cocina de NoSo, está el chef chileno Francisco Vásquez. Juntos están creando una propuesta de 16 a 18 platos de autor (que proyectan tener totalmente lista a fin de año), y tuvimos el privilegio de probar un adelanto exclusivo de esta carta de primavera.
Un recorrido por los platos: De la tierra al mar
Para empezar: El detalle del pan y la mantequilla Antes de pasar a los fondos, la experiencia arrancó con una panera generosa con dos variedades de pan de la casa y una mantequilla de autor impecable.

Locos de Iquique Servidos sobre una pieza de piedra traída directamente de la Región de O’Higgins, los locos se acompañan de brotes de cilantro, papas fritas en cubo y una delicada espuma de pebre. Lo bueno es que el sabor del loco no se perdió y se siente ese sabor de pebre bien chileno.



Tártaro de res: Si eres fan de los tártaros, este te volará la cabeza. Tiene una clara inspiración en la técnica francesa y llega a la mesa listo para disfrutar. Lleva yema curada en sal, mayonesa de rábano quemado, alcaparras, un toque de queso, eneldo y se acompaña de unas tostadas de pan de aceitunas de Azapa. A primera vista parece una porción pequeña, pero no lo creas, es una buena cantidad, bien cremoso y con mucho sabor.

Tartar de salmón Acá se siente el aceite de oliva y de apio, alcaparras fritas, palta y una mayonesa de rábanos quemados que aporta cremosidad y un poco de picor. Lo más interesante es que incorpora choclo local, aportando un dulzor en vez de ocupar el mango o la maracuyá y así hacerlo más chileno.


Flat Iron y Malaya de Parral: Conexión con el productor Uno de los puntos más valiosos de esta nueva etapa es la historia detrás de sus carnes. NoSo trabaja directamente con María, una productora de Parral que llegó al hotel para mostrar el manejo de sus animales en libre pastoreo. Nos cuentan que semanalmente llegan sus cortes de vacuno y cerdo al restaurante. Probamos una malaya y un flat iron demostrando que la sustentabilidad y el producto chileno van más allá del plato: se trata de construir lazos reales con la gente del campo.



El cierre dulce: Coulant de chocolate y frutos locales Un postre que a primera vista podría parecer con demasiados elementos, pero que en boca funciona perfecto. Se trata de un coulant de chocolate con salsa de chocolate, crocante de avellana, frutillas frescas, helado casero de vainilla y unas gomitas de cereza chilena.

El maridaje y los detalles que marcan la diferencia 🍷
El concepto de lujo en NoSo no solo se vive en el plato, sino también en el servicio. Durante nuestra visita, el sommelier seleccionó etiquetas que elevaron aún más la degustación.
Comenzamos los primeros tiempos con un fresco Cool Coast Chardonnay de Casa Silva, para luego dar paso a un soberbio Pinot Noir 2015 de Viña Ventolera.


Una propuesta que aún sigue evolucionando, pero que ya deja ver un camino clarísimo: identidad, respeto por la materia prima nacional y una cocina con muchísima alma.
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