Me encanta cuando uno puede ver el crecimiento de lugares que visitaste en sus comienzos. El salto ha sido muy bueno, y también es bueno poder ver a gente que se mantiene en el bar como Wladimir.
AC Costanera tuvo un periodo de “trabajar con lo que había” ya que pasaron varios meses sin chef ni headbartender, por lo que han mantenido la carta de coctelería (la de los signos del zodiaco) y también las tapas, ya que la comida que siempre han ofrecido en el lugar es más española.
De lo que hubo a lo que hay, son muchos kilometros de distancia. La coctelería está para pagarla, porque anteriormente era más jugo que alcohol, o por lo menos eso se sentía. Y pagar valores altos por ese “jugo” no se justificaba. O quizás si, por la hermosa vista y el ambiente que tiene. Ahora a cargo de la barra está Leandra Hoyos, que ha logrado subir el estandar y se nota el mejoramiento de la coctelería, y también el servicio que se ofrece (rapidez, presentación, consultas por tipos de cóctel).





Por lo de las tapas y los platos de comida, llegó el Chef Leonardo Valls, y realmente agradezco haber probado esas patatas bravas, tan cremosas pero crujientes, tanto que escuchas el crunch. Y ese alioli junto con la salsa brava que pica pero no tanto. Son adictivas. Y dentro de todo lo probado, la verdad es que la sazón que tiene, y la pasión con la que nos contaba lo que ha hecho, se ve, se saborea, se siente y eso hace querer volver muchas veces más, y no solo por la vista. Por último, recordé ese postre de chocolate, que tiene mermelada de naranja y crema, pero encima tiene petazetas y que buen cierre para ese día. ¡Aplausos!




¿Volveré? ¡Obvio! Porque está el Dani y el Benjita en la barra y ya cuanto tiempo hemos compartido. Vale la pena en un 100%.
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