¿Cuándo fue la última vez que te sentaste a cenar con un grupo de completos desconocidos y terminaste la noche arreglando el mundo? Eso es lo que pasa cuando cruzas el umbral de Ochomil, un formato de «cenas escondidas» en una casa adaptada en Vitacura (Las Hualtatas 8000). Aquí no hay mesas separadas ni cartas predecibles; hay cocina de autor y cupos limitados que se agotan rápidamente.
El pasado sábado me invitaron a vivir su experiencia insignia: Filastín (Palestina en árabe). La propuesta del chef Jad Alarja es un viaje de 5 tiempos completamente secreto que reinterpreta las tradiciones levantinas con técnicas modernas. ¿Su gran sello? Una cocina consciente, fresca y ligera que evita el uso de lactosa y azúcar para que termines la noche con energía, no directo a la cama.
Lo mejor de la velada es que no estás solo. El servicio es impecable (amé los mails de recordatorio que se añaden directo al calendario) y la mesa fluye sola. A cada rato, el chef Jad y el bartender Juan Arce se acercan a explicarte lo que armaron, generando una tremenda conversación en torno al plato y dando recomendaciones de cómo tomar y comer lo que hay en el menú para sacar el máximo provecho.



Esto fue el menú de 5 tiempos y su maridaje (con opciones sin alcohol disponibles) que me tocó probar:
El Comienzo y las Entradas
- El Aperitivo: Disaronno + limón + tónica: Súper fresco y nada empalagoso. El limón y la tónica hacen un trabajo impecable bajando el dulzor. Ideal para abrir el apetito.

Tiempo 1: Ganbari u zaitun (Camarón y aceituna)
- En el plato: Un tártaro fresco y cremoso de camarón envuelto en una crocante masa filo, donde el toque amargo lo pone la aceituna.
- El match: Al morderlo juegas con dos texturas geniales en boca, lo crujiente de la masa y la cremosidad de la mayonesa junto con los pedazos de camarón.


Tiempo 2: M’saaka mashwiye (Musaqa a la parrilla)
- En el plato: Láminas de berenjena con tomate a la parrilla, una carne tipo ragú (tomate y demi-glace) y brotes de perejil encima. Era el plato favorito de Jad cuando niño.
- El match: Sabe a esas lasañas caseras reconfortantes, con un ahumado buenísimo.


Maridaje para estos 2 tiempos: Cóctel Ejiar
Un cóctel verde y oleoso a base de Gin Provincia, jugo de limón, jugo de pepino árabe, syrup, aceite de perejil y un toque de sal. Se siente el alcohol, es fresco y realza los sabores de M’saaka mashwiye de una manera increíble. Y realiza una limpieza de boca para Ganbari u zaitun.


Los Platos Fuertes
Tiempo 3: Samak u freeke
- En el plato: Pejerrey a la parrilla sazonado con perejil, aceite de oliva y un mix de especias, montado sobre un risotto de freeke (un trigo que se cosecha verde y aporta un sabor ahumado).
- El match: Si te gusta el mote, esto te va a encantar. La comida en conjunto es deliciosa y el equilibrio de sabores es perfecto y a pesar de todo, un plato liviano.


Tiempo 4: Alcachofa rellena
- En el plato: Creo que fue el plato fuerte de la noche. Flat iron cocinado en sous vide (quedó ultra tierna y jugosa), topinambur frito, mayonesa y arroz suflado.
- El match: Diferentes sabores mezclados en un plato. La carne jugosa, junto con este tubérculo frito con un sabor similar a la alcachofa. Juntarlo con la mayonesa es un guiño que simula cómo nos comemos habitualmente esta flor, sumado a un arroz suflado que le aporta el extra de crocancia.

Maridaje para estos 2 tiempos: Cóctel Bait-Jala sour
Una versión de whisky sour con escocés levemente ahumado, mix de naranja-limón, albúmina y licor de cranberry (Karu). Intenso y cítrico. Al probar el topinambur junto al cóctel, explota toda su terrosidad en el paladar. Y con el risotto, este cóctel le da más fuerza.

El infaltable postre
Tiempo 5: Philomisú & Kahwesú
- En el plato (Philomisú): Un tiramisú sin café versión árabe. Capas de masa filo, almíbar de rosas, pistacho y crema.
- El match: Suave, cremoso, aireado y crujiente a la vez. No es el típico postre hostigoso; el sabor del pistacho destaca y el dulzor está en su punto justo. En mi mesa pedían repetición.


Maridaje para el postre: Kahwesú
- Un bajativo potente inspirado en el Ruso Blanco. Lleva base de vodka, licor de café, licor de chocolate francés, syrup, café y una corona de crema mascarpone con toques de vainilla y galletita. Fuerte, intenso y con mucha presencia. Funciona como un postre en sí mismo, casi como si hubiera sido un segundo postre. Y fue el punto final para una tremenda noche de conversación.

Al final, todos en la mesa tenían algo en común, el amor por la comida y una buena conversación. Te vas a la casa con el corazón contento y la energía intacta para seguir el fin de semana.
Datos importantes: empieza la cena a las 20 h, se termina aproximadamente a las 23 h. Tienen estacionamiento adentro de la casa. Si te quedas con ganas de más, tienen precios especiales en destilados para los asistentes a la cena. Si la coctelería no es lo tuyo, puedes reservar su experiencia Dawali, mismo estilo de menú pero maridado con vinos o las Sofra Sessions, una opción más económica sin maridaje incluido.
Puedes ir revisando más de estas cenas en https://ochomil.cl/ y también en su instagram: https://www.instagram.com/ochomil.cl/


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