Me invitaron al primer «Open House» de Casa Barroso, una experiencia gastronómica que se veía prometedora, y la verdad es que no defraudó. A pesar de que iba a ser un día helado, el espacio fue iluminado y calentado por el sol de invierno y un gran grupo de personas pudo probar un menú de 6 tiempos junto con un abre boca y el maridaje por los vinos de la casa, Viña Veramonte.

La idea de estos Open House es que, una vez al mes, Casa Barroso abra sus puertas para que chefs invitados nos deleiten con su cocina. En esta primera edición, los protagonistas fueron Winecaina, restaurante peruano que queda en Concón y Caperucita y el Lobo que está en Valparaíso.

Y comenzó el viaje gastronómico con el abre boca realizado por Winecaina constaba de una farsa de locos, trucha, nori y relish de hierbas; y el tamalito de cochayuyo, queso de cabra, chicharrón de jaiba y salsa macha. Esto iba maridado con un Cava Vilarnau Brut. Un excelente comienzo.

El primer tiempo en manos de Caperucita y el Lobo: un plato de navajuelas, machas, caldo de locos, cebolla morada y mayonesa. Productos frescos y con harto sabor. El maridaje fue con Chardonnay Ritual.

El segundo tiempo, también de Caperucita y el Lobo, fue un barquillo de pimentón relleno de alcachofa y ajo. Una exquisita crocancia y mezcla, entre dulzores, salados y texturas cremosas; junto con un Rosé Gran Reserva.

El tercer tiempo de Casa Barroso, un ravioli de conejo con alcachofas y caldo. Un tiempo que volvería a repetir. Maridaje: Un rosé cinsault Living Soils.

El cuarto tiempo de Winecaina: Un congrio a la parrilla, anticuchera de ají verde, vegetales y caldo marino. El caldo con harta fuerza, casi como una típica crema de mariscos. De maridaje un Pinot Noir – Ritual.

El quinto tiempo de Casa Barroso era imposible que no estuviera, un arroz cremoso de hongos con molleja de cordero, kale y mojo thai. Un plato para compartir, poderoso y bien cuidado, detalles interesantes e inteligentes. Maridados con Syrah.

Y ya para el último tiempo, Casa Barroso presenta un flan de miel, romero y queso de cabra. Un suave dulzor, bien equilibrado y con ese sabor del romero que uno lo asocia con lo salado, pero que con el queso de cabra se realza y hace que termine perfectamente este Open House. El cóctel de autor muy al estilo de una crema de whisky.

Desde ahora, los «Open House» de Casa Barroso son una oportunidad imperdible para disfrutar de la alta cocina en un hermoso lugar. Así que les recomiendo que sigan su instagram para que no se pierdan los próximos que vienen y quizás que otras estrellas de la gastronomía estarán compartiendo este lugar.

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